Imprimir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

08 de Julio 2002

Pastilla mantiene despierto:
¿QUIERE UN DÍA DE 24 HORAS?

 

aradójicamente hay personas que sueñan con no dormir, necesitar menos horas de descanso o poder permanecer bien despiertas después de una mala noche. El café, las bebidas colas e incluso estimulantes son sus mejores amigos, con las lógicas consecuencias. Pero ahora existe un medicamento llamado Modafinil (Provigil) el que aparentemente, no tiene los efectos secundarios ni riesgos de adicción tan altos como las anfetaminas.

Provigil se comercializa hace tres años en Estados Unidos como tratamiento para la narcolepsia, enfermedad que causa repentinos “ataques” de sueño que dejan a los pacientes dormidos en cualquier circunstancia sin previo aviso. Sin embargo, sus fabricantes quieren lograr una aprobación más generalizada que permitiría su uso en personas que deseen mantenerse despiertas a pesar de una mala noche previa, o en sujetos que realicen trabajos en turnos, estudiantes extenuados luego de una noche de aprendizaje o trabajólicos empedernidos que, definitivamente, deseen alargar su día, es decir, como una pastilla para tener realmente 24 horas de día.

Este medicamento aún no llega a Chile, pero su uso fuera de la narcolepsia promete hacer ruido en la opinión pública, especialmente si se considera la abundante automedicación de tranquilizantes ¿Qué pasaría si se amplía su indicación? ¿Llegaríamos a un mundo en el que las empresas entregan a sus trabajadores la pastillita para que laboren más, con una consecuente escalada de competencia? ¿Dormir se transformará en un lindo registro que sólo quede en los libros de Historia?

La doctora Mónica González, neuróloga de Clínica Alemana de Santiago, explica los posibles efectos de una situación así: “El sueño es una necesidad biológica, no reemplazable, con importantes funciones sincronizadas a este reloj interno vigilia-sueño, como es la secreción hormonal de cortisol -hormona de crecimiento- asociada también a roles en la consolidación de la memoria, entre otros. La privación crónica de sueño trae por ende consecuencias significativas a nivel conductual, psiquiátrico y médico, como ocurre con los insomnes.”

Incluso existe una enfermedad hereditaria llamada Insomnio Familiar, que se presenta a partir de los 20 a 30 años y los afectados no pueden dormir, aunque se usen todos los medicamentos que existen. Entonces, el cuerpo no resiste y se mueren.

Sueño artificial
Esta droga podría ser útil evitando accidentes en transportistas o en personas en cuyo trabajo nocturno se pone la vida de otros, como los médicos, sin dejar de tomar en cuenta todos los empleados en turnos que en Estados Unidos crecen anualmente un 2 a 3%.

“El manejo de la somnolencia diurna exacerbada se inicia con un adecuado diagnóstico que debe descartar cosas tan sencillas, frecuentes y tratables como la privación crónica de sueño, la mala higiene de sueño, el síndrome de apnea y roncopatía, los movimientos periódicos de extremidades o piernas inquietas y con menor frecuencia el hipersomnio idiopático y narcolepsia. La utilización de un fármaco, aún con bajo poder adictivo, no es la indicación ni el manejo de la mayoría de estas patologías. Si una persona que tiene un turno nocturno a la semana toma Provigil sólo esa noche y nada más, probablemente no habría problemas, pero en la práctica no pasa así. Después el fármaco será utilizado con propósitos menores; para mantenerse más despierto luego de un “trasnoche”, después de una noche de excesivo trabajo, por un turno corto y la escalada continúa. Se produce así dependencia psicológica, similar a lo que ocurre con los sedantes o inductores del sueño, de hecho en este país se consume un alto número de los últimos, pero la mayoría de las personas una vez estudiadas reportan mala higiene del sueño y si ése es el problema, hay que partir manejando la base y no sólo el síntoma”, afirma la doctora González.

La importancia de este tema yace precisamente en este punto: Las exigencias actuales están llevando a que dormir sea una “pérdida de tiempo”. Entonces, para estar despiertos, una pastilla y para descansar, otra; así una necesidad básica del organismo se transforma en un ítem regulado artificialmente.

La neuróloga explica que hay adultos que necesitan dormir 5 horas y otros 10, por lo cual se clasifican en dormidores cortos o largos, pero el promedio es 7 u 8 horas. “Lo importante es la calidad del sueño, la sensación de restauración y el beneficio obtenido con las horas que individualmente requiere cada sujeto. El problema es que muchos duermen menos en forma crónica. Hay que investigar las causas, generalmente consisten en una mala higiene del sueño; se quedan hasta tarde en el computador, comen en el dormitorio, utilizan mucha luz, se ejercitan de noche, siestas prolongadas, roncopatía, apnea del sueño. Darles un medicamento es atacar los síntomas y no el origen, si éste persiste, el remedio no será efectivo.”

El sueño está siendo tan agredido por nuestras costumbres que según un estudio de la Fundación Nacional del Sueño de E.E.U.U. un 42% de los norteamericanos no duerme lo que necesita para funcionar bien durante el día. Una investigación presentada en una reunión de la Academia Americana de Neurología demostró que los adolescentes deben dormir 8,5 horas semanales y 9,5 durante los fines de semana con lo que se puso en cuestión sacarlos de las sábanas después de una fiesta y los horarios de inicio de las clases. “Entrando más tarde se puede recuperar la última etapa del sueño REM que se produce aproximadamente a las 6 AM, la cual se hipotetiza tiene un rol en la consolidación de la memoria”, sostiene la doctora González.

Aunque la privación crónica de sueño fuera paleada por Provigil, el cuerpo alegaría. Una investigación publicada en The Lancet postula la relación entre la falta de descanso y epidemias como la diabetes y obesidad... Habrá que esperar. Sin duda, la idea de un día de 24 horas, no es buena.

Imprimir