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7 de mayo 2004

 
Acompañar a un hijo enfermo:
MADRES DE CABECERA
 

ay muchas mujeres que pasan días y noches enteras en un hospital, luchando a cada momento por la vida y la salud de sus hijos.

Como psicólogas de Clínica Alemana de Santiago, Loreto Focacci y Paulette Naudon comparten diariamente con madres de niños con cáncer, accidentados o con alguna enfermedad que requiera de atención médica por un largo tiempo. Ellas se preocupan de ayudarles a enfrentar esta difícil situación que casi siempre surge como un evento inesperado que altera toda la dinámica familiar.

Según Loreto Focacci, generalmente las madres deciden postergar algunos aspectos de su vida, como el profesional, para hacerse cargo del hijo hospitalizado.

“Es común verlas muy estresadas y físicamente agotadas al final de un tratamiento, porque muchas veces sienten que ellas son las responsables de la salud de sus hijos y que los papás son pocos cooperadores porque no están con ellas físicamente”, comenta la profesional. Por eso recomienda que incorporen al esposo, haciéndolo participar en el cuidado del menor e invitándolo a los controles médicos, ya que esto ayuda a disminuir la angustia y la sensación de soledad.

Agrega que es fundamental que las madres se den cuenta que estas situaciones les dan la oportunidad de estrechar vínculos con el hijo y ayudarlo a que se recupere: ”El proceso de liberación hormonal que se produce en los seres humanos cuando recibimos cariño, permite una mayor relajación muscular, lo que ayuda al organismo a una recuperación más rápida”.

¿Por qué es importante que la mamás reciban orientación psicológica en esta etapa?
- Es fundamental entregarles herramientas para abrir espacios de conciencia y de tranquilidad que las contengan emocionalmente. Esto les ayuda a comprender lo que están viviendo y a ser un mejor apoyo para su hijo.

¿Cómo ayuda al hijo enfermo el apoyo de su madre?
- La compañía de la madre hace que el niño se sienta querido y protegido. Cuando el pequeño ingresa a la Clínica, todas las personas que lo rodean son extraños, a los que visualiza como potenciales agresores. Entonces, el hecho de tener a la madre físicamente cerca baja los niveles de angustia del niño.

¿Cómo afecta esta situación a los hermanos?
- Muchas veces los niños creen que la madre quiere más al hijo enfermo, porque pasa más tiempo con él. En este caso se aconseja enseñarles a distinguir entre lo urgente y lo importante. Explicarles que todos son amados por igual, pero que en ese momento lo urgente es cuidar al hermano hospitalizado. A veces esas pequeñas explicaciones producen cambios a nivel familiar.

¿Qué pasa con la relación de pareja?
- También se altera. Generalmente ambos padres hacen turnos para quedarse con el menor durante la noche, entonces prácticamente no se ven y la relación se reduce a espacios mínimos de interacción. Por eso siempre sugiero que por lo menos una vez a la semana se quede con el menor otro integrante de la familia- abuela, hermano, tías- para que los padres puedan estar juntos. También hay que aprovechar el fin de semana para crear espacios de encuentro. De esa manera se puede bajar el nivel de angustia que a veces produce este tipo de situaciones.

Las especialistas explican que la estabilidad emocional de la madre es fundamental en el proceso de recuperación del menor. De acuerdo con la psicóloga Paulette Naudon con el hijo enfermo se da una relación bastante similar a la que hay con el recién nacido: “Las mujeres tienen una cualidad bastante especial para leer los gestos y el lenguaje no verbal. Esto les permite captar las emociones de los hijos y formar toda una relación no verbal entre ambos. Por lo tanto, en la medida que la mamá esté estable emocionalmente puede transmitir toda esa seguridad al niño”.

 
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