
ay
muchas mujeres que pasan días y noches enteras en un hospital,
luchando a cada momento por la vida y la salud de sus hijos.
Como psicólogas
de Clínica Alemana de Santiago, Loreto Focacci y Paulette
Naudon comparten diariamente con madres de niños con cáncer,
accidentados o con alguna enfermedad que requiera de atención
médica por un largo tiempo. Ellas se preocupan de ayudarles
a enfrentar esta difícil situación que casi siempre
surge como un evento inesperado que altera toda la dinámica
familiar.
Según
Loreto Focacci, generalmente las madres deciden postergar algunos
aspectos de su vida, como el profesional, para hacerse cargo del
hijo hospitalizado.
“Es
común verlas muy estresadas y físicamente agotadas
al final de un tratamiento, porque muchas veces sienten que ellas
son las responsables de la salud de sus hijos y que los papás
son pocos cooperadores porque no están con ellas físicamente”,
comenta la profesional. Por eso recomienda que incorporen al esposo,
haciéndolo participar en el cuidado del menor e invitándolo
a los controles médicos, ya que esto ayuda a disminuir
la angustia y la sensación de soledad.
Agrega que
es fundamental que las madres se den cuenta que estas situaciones
les dan la oportunidad de estrechar vínculos con el hijo
y ayudarlo a que se recupere: ”El proceso de liberación
hormonal que se produce en los seres humanos cuando recibimos
cariño, permite una mayor relajación muscular, lo
que ayuda al organismo a una recuperación más rápida”.
¿Por
qué es importante que la mamás reciban orientación
psicológica en esta etapa?
- Es fundamental entregarles herramientas para abrir espacios
de conciencia y de tranquilidad que las contengan emocionalmente.
Esto les ayuda a comprender lo que están viviendo y a ser
un mejor apoyo para su hijo.
¿Cómo
ayuda al hijo enfermo el apoyo de su madre?
- La compañía de la madre hace que el niño
se sienta querido y protegido. Cuando el pequeño ingresa
a la Clínica, todas las personas que lo rodean son extraños,
a los que visualiza como potenciales agresores. Entonces, el hecho
de tener a la madre físicamente cerca baja los niveles
de angustia del niño.
¿Cómo
afecta esta situación a los hermanos?
- Muchas veces los niños creen que la madre quiere más
al hijo enfermo, porque pasa más tiempo con él.
En este caso se aconseja enseñarles a distinguir entre
lo urgente y lo importante. Explicarles que todos son amados por
igual, pero que en ese momento lo urgente es cuidar al hermano
hospitalizado. A veces esas pequeñas explicaciones producen
cambios a nivel familiar.
¿Qué
pasa con la relación de pareja?
- También se altera. Generalmente ambos padres hacen turnos
para quedarse con el menor durante la noche, entonces prácticamente
no se ven y la relación se reduce a espacios mínimos
de interacción. Por eso siempre sugiero que por lo menos
una vez a la semana se quede con el menor otro integrante de la
familia- abuela, hermano, tías- para que los padres puedan
estar juntos. También hay que aprovechar el fin de semana
para crear espacios de encuentro. De esa manera se puede bajar
el nivel de angustia que a veces produce este tipo de situaciones.
Las especialistas
explican que la estabilidad emocional de la madre es fundamental
en el proceso de recuperación del menor. De acuerdo con
la psicóloga Paulette Naudon con el hijo enfermo se da
una relación bastante similar a la que hay con el recién
nacido: “Las mujeres tienen una cualidad bastante especial
para leer los gestos y el lenguaje no verbal. Esto les permite
captar las emociones de los hijos y formar toda una relación
no verbal entre ambos. Por lo tanto, en la medida que la mamá
esté estable emocionalmente puede transmitir toda esa seguridad
al niño”.