
epetición
constante de sílabas, palabras que se traban y un lenguaje
a veces incomprensible para los padres, son algunos de los síntomas
que presentan los menores tartamudos, lo que requiere de un tratamiento
precoz.
La fonoaudióloga
de Clínica Alemana de Santiago Lídice Núñez
explica que esta patología es "una alteración
en la fluidez del habla", que se produce principalmente por
causas genéticas y es cuatro veces más frecuente
en hombres que en mujeres.
Añade
que esta condición se puede originar de manera fisiológica
en los dos o tres años, lo que se produce por un gran
desarrollo del lenguaje donde los menores no alcanzan a coordinar
lo que quieren decir con lo que realmente piensan.
Esta etapa
es normal en el desarrollo de los niños y no es necesario
consultar inmediatamente a un especialista. Es importante que
los padres y las tías en los jardines infantiles no hagan
consciente al pequeño del problema, para que la dificultad
al hablar desaparezca de manera natural.
Sin embargo,
desde que los menores cumplen cuatro años ya se considera
la tartamudez o espasmofemia como una alteración. Esta
condición se presenta de forma tónica cuando el
niño no es capaz de decir correctamente una palabra y
se produce un aumento del tono muscular. Asimismo, se origina
de manera clónica cuando comienzan a repetir algunas sílabas.
Ambas se pueden presentar combinadamente.
¿Cómo
ayudarlos? La especialista explica que el tratamiento
es principalmente fonoaudiológico. Lo primero que se
trabaja es la respiración, la que debe ser de tipo nasal
y costodiafragmática. Asimismo, se maneja el ritmo para
que el habla tenga una cierta melodía, junto a ejercicios
de coordinación fonorespiratorios.
También
se conversa al unísono con el menor y se leen párrafos
de algún libro para que él se escuche a sí mismo.
Se recomienda
que los niños tartamudos coordinen su respiración
con el inicio de la fonación; que hablen lentamente y
de forma pausada; que articulen correctamente, separando arcadas
dentarias; que proyecten el sonido y que detecten las situaciones
que les provocan un aumento de la tartamudez.
También
es aconsejable que cuando tengan una presentación oral
en el colegio se preparen con anticipación, no permitan
interrupciones ni preguntas de sus compañeros y utilicen
material audiovisual de apoyo.
Es importante
destacar que el tratamiento fonoaudiológico debe ir acompañado
de un apoyo psicológico para que el menor mejore su autoestima,
esté confiado, desenvuelto y tenga más oportunidades
de comunicarse.
Lídice
Núñez recalca que los pequeños deben aprender
a enfrentar su problema. "En la medida en que lo manejen
correctamente y asistan a las sesiones de trabajo, la tartamudez
va a ir disminuyendo considerablemente, hasta ser casi imperceptible
para el resto de las personas", concluye.