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adenovirus es de temer. Se produce principalmente en niños
entre los seis meses y los dos años y si bien puede tener
consecuencias muy graves, la clave está en el diagnóstico
precoz.
La pediatra
broncopulmonar de Clínica Alemana de Santiago, Cristina
Pierre, explica que el contagio de este virus respiratorio afecta
a los menores que se encuentran en espacios cerrados. “Por
eso si en los servicios de urgencias de los centros hospitalarios
hay mucha demanda y los tiempos de espera son prolongados, basta
que un pequeño lo tenga para que se lo proporcione a los
demás. Por este motivo siempre se recomienda que las personas
no vayan a estos servicios por síntomas leves”.
Sin embargo,
aclara que en Clínica Alemana es difícil que se
presente esta situación, ya que en general la espera no
supera los 20 minutos y el espacio físico es amplio, con
el que se evita el contacto directo entre los pequeños.
El adenovirus
se manifiesta generalmente en forma leve, produciendo fiebre,
faringitis y conjuntivis. Asimismo, puede haber diarrea o cistitis
en algunos casos.
Sin embargo,
se puede agravar cuando el virus afecta a niños prematuros,
inmunocomprometidos, cardiópatas o con enfermedades pulmonares
crónicas, y si se presentan los serotipos (variantes) 3,
7, 11 o 21 de la enfermedad.
Este mal se
contagia principalmente por vía respiratoria, por ejemplo,
a través de la tos o los estornudos. También se
puede adquirir por un mal lavado de las manos, por ocupar un utensilio
que antes fue usado por otros y si se está en recintos
cerrados con personas que tienen el virus, ya sea en el jardín
infantil, el colegio, en centros comerciales o en el hogar.
¿Por
qué se produce en invierno? Surge en esta estación
porque el frío disminuye los mecanismos normales de defensa
del aparato respiratorio. Por ejemplo, paraliza los cilios, pelillos
de las células que ayudan a eliminar las secreciones. Además,
en esta época existe una menor ventilación y hay
mayor hacinamiento.
Consultar
a tiempo
La especialista aclara que lo fundamental es realizar un diagnóstico
precoz para evitar mayores contagios. Para ello en Clínica
Alemana se cuenta con el examen “panel viral completo”,
con el cual se toman muestras de secreciones por la nariz o la
boca, que permiten estudiar la presencia de hasta siete virus.
Si este mal
se manifiesta en forma leve, el niño no tiene dificultad
respiratoria y la radiografía de tórax es normal,
entonces se puede ir a su casa con reposo, y luego se lo cita
a control. Por esto, no todos los enfermos de adenovirus van a
necesitar hospitalización.
No obstante,
la pediatra explica que no existe un tratamiento para curarlo.
“Son sólo medidas de soporte, así, si el menor
tiene fiebre, se le dan medicamentos para bajarla; si presenta
tos con obstrucción bronquial, se indican inhaladores;
si tiene conjuntivitis, se le otorgan gotas para los ojos; o si
hay sobreinfecciones bacterianas, como la otitis -que es la más
frecuente-, se deben emplear antibióticos”.
Pero
cuando el virus se presenta en forma agresiva, produciendo una
neumonía de evolución grave, el pequeño puede
requerir hospitalización. Los casos más delicados
deben ser transferidos a la UCI e, incluso, requerir ventilación
mecánica.
“La
gran sombra del adenovirus de evolución grave es que un
alto porcentaje de los pacientes puede quedar con secuelas, como
la bronquiolitis obliterante, enfermedad pulmonar crónica
caracterizada por una obstrucción parcial o completa de
los bronquios por tejido fibroso”, dice la doctora.
Ellos van
a necesitar múltiples tratamientos como antibióticos
y kinesiterapia de manera precoz e inhaladores, permanentemente.
En las formas más agudas de esta enfermedad, los menores
quedan con requerimiento de oxigeno por largo tiempo.