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17 de junio 2004

 
ADENOVIRUS: ES FUNDAMENTAL UN DIAGNÓSTICO PRECOZ
 

l adenovirus es de temer. Se produce principalmente en niños entre los seis meses y los dos años y si bien puede tener consecuencias muy graves, la clave está en el diagnóstico precoz.

La pediatra broncopulmonar de Clínica Alemana de Santiago, Cristina Pierre, explica que el contagio de este virus respiratorio afecta a los menores que se encuentran en espacios cerrados. “Por eso si en los servicios de urgencias de los centros hospitalarios hay mucha demanda y los tiempos de espera son prolongados, basta que un pequeño lo tenga para que se lo proporcione a los demás. Por este motivo siempre se recomienda que las personas no vayan a estos servicios por síntomas leves”.

Sin embargo, aclara que en Clínica Alemana es difícil que se presente esta situación, ya que en general la espera no supera los 20 minutos y el espacio físico es amplio, con el que se evita el contacto directo entre los pequeños.

 

¿CÚANDO SE DEBE ACUDIR A UN SERVICIO DE URGENCIA?


- Si el pequeño deja de alimentarse, sobre todo si es menor de seis meses.

- Si la frecuencia respiratoria es mayor a 60 por minuto.

- Si al respirar el niño tiene retracción subcostal (cuando las costillas se hunden).

- Si tiene fiebre por más de 48 horas.

- Si está muy decaído o letárgico.

- Si presenta tos en forma persistente.

 

El adenovirus se manifiesta generalmente en forma leve, produciendo fiebre, faringitis y conjuntivis. Asimismo, puede haber diarrea o cistitis en algunos casos.

Sin embargo, se puede agravar cuando el virus afecta a niños prematuros, inmunocomprometidos, cardiópatas o con enfermedades pulmonares crónicas, y si se presentan los serotipos (variantes) 3, 7, 11 o 21 de la enfermedad.

Este mal se contagia principalmente por vía respiratoria, por ejemplo, a través de la tos o los estornudos. También se puede adquirir por un mal lavado de las manos, por ocupar un utensilio que antes fue usado por otros y si se está en recintos cerrados con personas que tienen el virus, ya sea en el jardín infantil, el colegio, en centros comerciales o en el hogar.

¿Por qué se produce en invierno? Surge en esta estación porque el frío disminuye los mecanismos normales de defensa del aparato respiratorio. Por ejemplo, paraliza los cilios, pelillos de las células que ayudan a eliminar las secreciones. Además, en esta época existe una menor ventilación y hay mayor hacinamiento.

Consultar a tiempo
La especialista aclara que lo fundamental es realizar un diagnóstico precoz para evitar mayores contagios. Para ello en Clínica Alemana se cuenta con el examen “panel viral completo”, con el cual se toman muestras de secreciones por la nariz o la boca, que permiten estudiar la presencia de hasta siete virus.

Si este mal se manifiesta en forma leve, el niño no tiene dificultad respiratoria y la radiografía de tórax es normal, entonces se puede ir a su casa con reposo, y luego se lo cita a control. Por esto, no todos los enfermos de adenovirus van a necesitar hospitalización.

No obstante, la pediatra explica que no existe un tratamiento para curarlo. “Son sólo medidas de soporte, así, si el menor tiene fiebre, se le dan medicamentos para bajarla; si presenta tos con obstrucción bronquial, se indican inhaladores; si tiene conjuntivitis, se le otorgan gotas para los ojos; o si hay sobreinfecciones bacterianas, como la otitis -que es la más frecuente-, se deben emplear antibióticos”.

Pero cuando el virus se presenta en forma agresiva, produciendo una neumonía de evolución grave, el pequeño puede requerir hospitalización. Los casos más delicados deben ser transferidos a la UCI e, incluso, requerir ventilación mecánica.

“La gran sombra del adenovirus de evolución grave es que un alto porcentaje de los pacientes puede quedar con secuelas, como la bronquiolitis obliterante, enfermedad pulmonar crónica caracterizada por una obstrucción parcial o completa de los bronquios por tejido fibroso”, dice la doctora.

Ellos van a necesitar múltiples tratamientos como antibióticos y kinesiterapia de manera precoz e inhaladores, permanentemente. En las formas más agudas de esta enfermedad, los menores quedan con requerimiento de oxigeno por largo tiempo.

 
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