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12 de julio 2004

 
Guillian Barré:
EL FULMINANTE SÍNDROME QUE AFECTA LAS EXTREMIDADES
 
n simple hormigueo en los manos y piernas, muchas veces asociado con dolor, es el primer síntoma de Guillian Barré, un síndrome de baja frecuencia y poco conocido por los pacientes.

Luego, en el transcurso de horas o días, al hormigueo se le asocia debilidad en las extremidades y potencialmente, en los músculos de la cara.

Los síntomas son definidos por el doctor Mario Campero, neurólogo de Clínica Alemana de Santiago, como “una falta de fuerza rápidamente progresiva, pues a los pacientes les cuesta moverse, caminar, levantarse y hacer cosas finas con las manos. Incluso, pueden llegar a presentar una debilidad del diafragma y de los músculos respiratorios, que habitualmente es la etapa más severa de la enfermedad”.

El síndrome es de naturaleza autoinmune, pues ataca a la mielina, que es la capa aislante que recubre los nervios. Ésta se daña y provoca que los impulsos nerviosos no se pueden transmitir, lo que paraliza los músculos.

El síntoma fundamental de Guillian Barré es la debilidad, y el hormigueo suele pasar desapercibido porque es un síntoma frecuente y como es menor, los pacientes no le dan mucha importancia.

“Es una enfermedad rara, pero no es complicado su diagnóstico. En las etapas iniciales se confunde con otras afecciones como cansancio, estrés y trastorno de ánimo. Porque tener hormigueo y dolor es sumamente usual”.

Esto provoca que pocas veces se consulte en forma inmediata, ya que la persona que padece este mal atribuye sus síntomas a otras enfermedades y sólo cuando empieza a aparecer la debilidad acude al especialista.

Aunque es raro y potencialmente grave, este síndrome tiene un buen pronóstico. “Actualmente, la expectativa de vida de un Guillian Barré es muy parecida a la que tiene la población normal, gracias a la existencia de las Unidades de Cuidados Intensivos y los respiradores artificiales. En cambio, 30 años atrás los pacientes se morían”, sostiene el especialista.

El tratamiento apropiado puede ser plasmaféresis (recambio de plasma) o el uso de inmunoglobulina intravenosa en altas dosis. Ambos mejoran el tiempo de recuperación, disminuyen la estadía en el centro hospitalario y, por último, la mortalidad.

Estos procedimientos sólo se aplican a pacientes con “una debilidad tan grande que pierden la capacidad de deambular o se presupone que están prontos a caer en esa condición”, asegura Campero.

Añade que existe un caso de Guillian Barré por cada cien mil personas. En la mayoría, la enfermedad es benigna y sólo un 20% de los pacientes queda con secuelas motoras irreversibles. De hecho, en casos severos, puede generar una atrofia o imposibilidad para caminar en forma permanente.

 
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