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26 de julio 2004

 
¿POR QUÉ TENGO ESTOS TEMBLORES?
 

sencial, fisiológico, por sustancias y por enfermedad, son algunos de los temblores que más aquejan a la gente.

Se describen como movimientos involuntarios, anormales y rítmicos que afectan usualmente las extremidades y cabeza. Se estima que el 1% de la población lo presenta de alguna forma y que aumenta con la edad, a un 4% en los mayores de 40 años y 10% en los mayores de 60.

Pero no todos los movimientos temblorosos son preocupantes, ya que algunos aparecen inevitablemente con la edad, mientras que otros son totalmente controlables.

Por ejemplo, temblor por fármacos es el tipo más frecuente y afecta mayoritariamente a los jóvenes. Aparece cuando se ingiere medicamentos que, como efecto secundario, provocan esta respuesta.

“Al enfrentarse a un paciente con este síntoma, lo primero que hay que preguntarle es qué fármacos toma”, señala el neurólogo de Clínica Alemana, doctor Pedro Chaná.

Según su criterio, algunos que pueden causar este trastorno son:

- Broncodilatadores.
- Corticoides.
- Hormonas Tiroideas.
- Algunos antidepresivos y ciertos antibióticos.
- Anfetaminas.

El procedimiento para tratar este temblor es sencillo. “Hay que suspender su uso y ver qué pasa. En el caso que un paciente lo necesite para su buen funcionamiento, se debe tratar sintomáticamente el temblor y conversar con el especialista que indicó el fármaco para evaluar la posibilidad de reemplazarlo o bajar la dosis”, asegura Chaná.

Otra causa que lo pueden provocar son sustancias estimulantes, que gatillan esta respuesta. La más conocida y consumida es la cafeína, porque está contenida en diversos productos y algunas veces no se sabe con certeza que lo poseen. Entre ellos se cuenta el café, las gaseosas colas y las bebidas energizantes.

También, algunas sustancias prohibidas como las drogas, producen este mismo efecto.

Un signo que puede indicar algo
En personas mayores aparece el temblor esencial, una enfermedad degenerativa muy prevalente. Pero este cuadro no excluye que aparezcan otros tipos, ya que una persona de tercera edad igualmente puede tener temblor por sustancias, aunque es más frecuente el esencial.

Su tratamiento es con fármacos, como la primidoma y el propanolol. “La decisión de iniciar o no un tratamiento depende de la incapacidad que el temblor provoque en la realización de actos motores de la vida diaria como comer, beber, escribir o si interfiere en la vida social”, señala el especialista.

En general, estos casos son una expresión de que algo anda mal en el sistema nervioso central, pero sólo si es muy prominente el movimiento o si ha aparecido en forma abrupta, amerita consulta.

El doctor hace esta salvedad, ya que no todos los cuadros temblorosos constituyen una enfermedad.

“Algunos casos en que el temblor tiene mucho tiempo de evolución y es un movimiento discreto, leve y de alta frecuencia que se exacerba con el estrés y con la ingesta de ciertos fármacos, lo más probable es que se trate de temblor fisiológico”.

Por último, se ha demostrado que también ciertas enfermedades desencadenan temblores, por ejemplo el hipertiroidismo, polineuropatías o trastornos de electrolitos (bajas de sodio).

 
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