
sencial,
fisiológico, por sustancias y por enfermedad, son algunos
de los temblores que más aquejan a la gente.
Se describen como movimientos involuntarios, anormales y rítmicos
que afectan usualmente las extremidades y cabeza. Se estima que
el 1% de la población lo presenta de alguna forma y que
aumenta con la edad, a un 4% en los mayores de 40 años
y 10% en los mayores de 60.
Pero no todos
los movimientos temblorosos son preocupantes, ya que algunos aparecen
inevitablemente con la edad, mientras que otros son totalmente
controlables.
Por ejemplo,
temblor por fármacos es el tipo más frecuente y
afecta mayoritariamente a los jóvenes. Aparece cuando se
ingiere medicamentos que, como efecto secundario, provocan esta
respuesta.
“Al
enfrentarse a un paciente con este síntoma, lo primero
que hay que preguntarle es qué fármacos toma”,
señala el neurólogo de Clínica Alemana, doctor
Pedro Chaná.
Según
su criterio, algunos que pueden causar este trastorno son:
El
procedimiento para tratar este temblor es sencillo. “Hay
que suspender su uso y ver qué pasa. En el caso que un
paciente lo necesite para su buen funcionamiento, se debe tratar
sintomáticamente el temblor y conversar con el especialista
que indicó el fármaco para evaluar la posibilidad
de reemplazarlo o bajar la dosis”, asegura Chaná.
Otra causa
que lo pueden provocar son sustancias estimulantes, que gatillan
esta respuesta. La más conocida y consumida es la cafeína,
porque está contenida en diversos productos y algunas veces
no se sabe con certeza que lo poseen. Entre ellos se cuenta el
café, las gaseosas colas y las bebidas energizantes.
También,
algunas sustancias prohibidas como las drogas, producen este mismo
efecto.
Un
signo que puede indicar algo
En personas
mayores aparece el temblor esencial, una enfermedad degenerativa
muy prevalente. Pero este cuadro no excluye que aparezcan otros
tipos, ya que una persona de tercera edad igualmente puede tener
temblor por sustancias, aunque es más frecuente el esencial.
Su tratamiento
es con fármacos, como la primidoma y el propanolol. “La
decisión de iniciar o no un tratamiento depende de la incapacidad
que el temblor provoque en la realización de actos motores
de la vida diaria como comer, beber, escribir o si interfiere
en la vida social”, señala el especialista.
En general,
estos casos son una expresión de que algo anda mal en el
sistema nervioso central, pero sólo si es muy prominente
el movimiento o si ha aparecido en forma abrupta, amerita consulta.
El
doctor hace esta salvedad, ya que no todos los cuadros temblorosos
constituyen una enfermedad.
“Algunos
casos en que el temblor tiene mucho tiempo de evolución
y es un movimiento discreto, leve y de alta frecuencia que se
exacerba con el estrés y con la ingesta de ciertos fármacos,
lo más probable es que se trate de temblor fisiológico”.
Por último,
se ha demostrado que también ciertas enfermedades desencadenan
temblores, por ejemplo el hipertiroidismo, polineuropatías
o trastornos de electrolitos (bajas de sodio).