
anto
incontrolable, gritos, quejas, chillidos, patadas en el suelo
u otras formas de manifestar la rabia, son algunas de las características
típicas que presentan los pequeños que sufren de
las llamadas pataletas.
La psicóloga
de Clínica Alemana de Santiago Loreto Focacci explica que
las rabietas son una forma de mostrar física y emocionalmente
la ira o el enojo. “En el caso de los bebés éstas
son normales y aparecen como un modo de expresar la frustración
de no poder lograr algo que quieren o de no poder comunicarse
con los adultos”, dice.
Este comportamiento
se origina de igual forma en niños y niñas, no existe
una predisposición genética y se manifiesta principalmente
desde los 12 meses hasta los 4 años.
Las pataletas
también se pueden presentar cuando existen aspectos ambientales
adversos para el menor, como castigos, ausencia de reconocimiento
a sus acciones y límites poco claros. Este problema se
aprecia en forma más aguda en familias donde hay hacinamiento,
agresión verbal y/o física, alcoholismo y drogadicción.
¿Qué
hacer si un hijo tiene una pataleta?
Lo principal es que los padres permanezcan tranquilos. Es aconsejable
que establezcan un clima pacífico y que nunca griten o
golpeen al niño, ya que ello sólo agravará
la situación.
Sin
embargo, la psicóloga señala que es necesario que
“los adultos estén atentos a no satisfacer el deseo
de atención del pequeño, ya que en muchas ocasiones
esto podría sentar un precedente para que el menor se acostumbre
a que la pataleta es la única alternativa para conseguir
atención o cariño”.
Por este motivo,
es necesario establecer normas de comportamiento claras y límites
explícitos que el niño aprecie en sus cuidadores.
Asimismo,
es indispensable que los padres evalúen si la rabieta se
debe a situaciones de estrés, problemas de lenguaje, audición
u otras enfermedades que pudieran estar incomodándolo.
¿Cuándo
preocuparse?
Loreto Focacci destaca que se sugiere consultar a un especialista
en aquellos casos en que el menor produce destrucción intencionada
de objetos, agresión a otras personas o autoagresión.
Además, señala que las rabietas pueden estar asociadas
a algún tipo de trastorno o déficit que pudiera
presentar el bebé. También es importante detectar
si la frecuencia de la pataleta es de tres veces al día
en menos de 10 minutos o si en el hogar hay altos niveles de agresión.