
i un niño no duerme bien, está irritable, llora
más de normal y se toca el oído con frecuencia,
lo más probable es que sufra de otitis media aguda, una
enfermedad frecuente en la infancia, que se produce por la inflamación
e infección del oído medio, también conocido
como caja timpánica. La mayor parte de las veces sana sin
dejar problemas, pero si se repite con frecuencia puede producir
pérdida auditiva, entre otras complicaciones.
El doctor
Jorge Preisler, otorrinolaringólogo de Clínica Alemana
de Santiago, explica que “esta infección es la segunda
más frecuente en niños menores de seis años,
después del resfrío común. De hecho, se estima
que el 90% de los preescolares ha padecido alguna vez otitis media
aguda”.
Generalmente,
esta patología es causada por una proliferación
de gérmenes desde la rinofaringe hasta el oído medio
o por la obstrucción de la trompa de Eustaquio, canal que
comunica la garganta con la caja timpánica. Esto provoca
una acumulación de líquido y genera una infección.
La obstrucción
puede ser gatillada por diversos factores, como un resfrío,
rinitis alérgica, humo de cigarrillo, infección
o crecimiento de las adenoides, déficit inmunológico
o una posición inadecuada durante la lactancia, por ejemplo,
tomar la mamadera de espaldas.
”Dado
que el origen de esta patología es fundamentalmente infeccioso
suelen estar más propensos a sufrirla los pequeños
que asisten a guarderías infantiles, porque hay mayores
probabilidades de contagio de enfermedades respiratorias altas,
como resfríos”, sostiene el especialista.
¿Cómo
reconocerla?
Las principales molestias que siente un niño como otitis
media aguda son dolor de oído, decaimiento, congestión
nasal, disminución de la audición y fiebre, principalmente
en preescolares.
A
diferencia de los niños más grandes, los pequeños
no pueden comunicarse para explicar lo que les pasa, por lo tanto,
es importante estar atentos a ciertos signos como irritabilidad
y llanto persistente, sobre todo durante la lactancia y en la
noche, que es cuando el dolor suele ser más intenso.
En un tercio
de los casos también se puede apreciar un líquido
purulento, muchas veces sanguinolento, que drena hacia el conducto
auditivo externo. Esto es causado por una ruptura timpánica,
que usualmente cicatriza en pocos días y no deja secuelas.
Para diagnosticar
la otitis media aguda basta con la historia clínica del
paciente y un examen físico que permita evaluar el nivel
de compromiso de la zona afectada. En cuanto al tratamiento, “se
indican antibióticos por siete a diez días, ya que
en más del 70% de los casos el origen es bacteriano. Estos
se pueden complementar con analgésicos antipiréticos
para combatir el dolor y la fiebre, pero no deben usarse gotas
óticas porque no llegan al oído medio”, asegura
el doctor Preisler.
Posibles
complicaciones
Cerca del 90% de los niños afectados se recupera en menos
de 10 semanas, sin embargo, cuando este cuadro se presenta en
forma persistente, es necesario realizar exámenes de audición
para ver si aún hay líquido transtimpánico.
Si esto se confirma hay que aspirarlo y, en ocasiones, es necesario
colocar tubos de ventilación.
Pero sin duda,
uno de los principales riesgos de la otitis media aguda es que
la infección comprometa el oído interno, lo que
puede provocar una sordera de pronóstico incierto y a veces
irreversible.