s
común que un recién nacido tenga una o varias
marcas de nacimiento en su cuerpo. Pero éstas no deben
pasar desapercibas para los padres, ya que además de
un problema estético, pueden ser signo de una enfermedad.
El dermatólogo
de Clínica Alemana de Santiago doctor Winston Martínez
explica que "las manchas en un lactante reflejan un trastorno
en el desarrollo embriológico, el que involucra al sistema
nervioso y la piel". Éstas se producen por motivos
genéticos y se presentan en niños de todas las
razas.
Las marcas
se pueden dividir en oscuras -hipercrómicas o hiperpigmentadas-
y blanquecinas -hipocromas o hipopigmentadas-; se manifiestan
en el cuerpo de forma localizada o generalizada, y pueden medir
unos pocos milímetros o varios centímetros.
¿Cuáles
son las más comunes? El dermatólogo
señala que en el primer grupo destacan las llamadas
'café con leche' y los léntigos. Éstas
se presentan principalmente en el tronco y las extremidades,
y pueden ir aumentando con el tiempo, tanto en número
como tamaño.
"Si
las manchas son numerosas, más de cinco, seis o siete,
se debe estudiar al paciente para descartar la presencia de
neurofibromatósis, enfermedad que se manifiesta en 4
de 10 mil nacidos vivos. Este análisis se debe realizar
principalmente si hay otros signos cutáneos asociados,
como tumores o lesiones acneicas, y pecas en zonas de roce",
destaca.
Marcas
blanquecinas
En la mayoría de los casos, las que son más claras no
cambian con el tiempo, por lo que se mantienen en cantidad y tamaño.
Sin embargo, si se presentan varias de ellas podría tratarse
de esclerosis tuberosa, que se presenta en 5 de 300 mil recién
nacidos, aproximadamente.
Tanto la
neurofibromatósis, derivada de las manchas oscuras,
como la esclerosis tuberosa, son patologías autosómicas
dominantes y, por esto, la persona que es portadora puede seguir
transmitiéndolas. Ambas pueden producir un compromiso
sistémico y dañar, por ejemplo, estructuras del
sistema nervioso, músculo esquelético y renal,
entre otros.
Ahora
bien, cabe precisar, que si el médico observa que el
niño no tiene alteraciones oculares, auditivas, en la
marcha, ni presenta convulsiones y tiene un buen desarrollo
intelectual, puede destinar menos tiempo para descartar estas
patologías, aunque hubiera manchas en la piel.
Por este
motivo, el doctor Martínez destaca que lo fundamental
es realizar un análisis oportuno. "A la hora de
diagnosticar estas alteraciones, el especialista debe ser cauteloso.
Es importante no hacer una evaluación apresurada e ir
viendo si se manifiestan más síntomas, para tener
certeza y no marcar al paciente con un diagnóstico apresurado".
Tanto el
estudio como el tratamiento del recién nacido son multidisciplinarios.
Los especialistas evaluarán si es necesario realizar
más exámenes o si es mejor esperar un tiempo
para observar que las manchas no sean producto de la época
estival o no correspondan al síndrome sospechado.