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gran mayoría de las futuras madres quisieran pasar sus
nueve meses de embarazo sin contratiempos. Sin embargo, cerca
del 5% sufrirá una enfermedad llamada preeclampsia,
que puede derivar en la interrupción de este proceso.
El ginecólogo
de Clínica Alemana de Santiago, doctor Juan Valdivia,
explica que esta patología "es una alza de la presión
arterial asociada a proteinuira, es decir, a la pérdida
de proteínas a través de la orina. Por lo general,
ocurre en la segunda mitad del embarazo, desde las 28 semanas
de gestación en adelante".
Las mujeres
con más riesgos de tener esta alteración son
las primerizas, las madres adolescentes o de edad avanzada
(sobre 35 años), las que presentan mala nutrición,
además de aquellas con embarazos gemelares y pacientes
hipertensas crónicas.
Principales
manifestaciones
Los principales síntomas son cefalea permanente, un ruido intenso
en los oídos, cambios en la visión (fotopsia), edema
y aumento de peso, entre otros. Sin embargo, el especialista destaca
que estas manifestaciones se acentúan dependiendo de si la preeclampsia
es moderada o severa.
"Cuando
es moderada se produce principalmente presión alta.
Sin embargo, si es severa, la madre puede sufrir hemorragias
cerebrales y oculares; síndrome de Hellp -alteración
del hígado-; problemas de coagulación e insuficiencia
renal", señala. Asimismo, puede progresar a una
eclampsia si se presentan convulsiones.
Esta patología
también afecta al feto, produciendo un retardo en el
crecimiento intrauterino. También, puede producir un
nacimiento prematuro, debido a la paralización del embarazo.
¿Cómo
se detecta?
El doctor Valdivia explica que esta patología se diagnostica
en mujeres que en el control médico presentan cifras elevadas
de presión. "También tienen una cantidad de proteína
en la orina mayor a la normal, que es de 300 miligramos por litro y,
además, hay edema. Con estos tres elementos ya se puede realizar
el diagnóstico".
Cuando la
preeclampsia es severa, independiente de la edad gestacional,
el único tratamiento posible es la interrupción
del embarazo. Sin embargo, cuando es moderada, se debe intentar
que el feto alcance la mayor madurez posible dentro del útero
y realizar el parto cuando el pequeño tenga buenas probabilidades
de sobrevivir. Para ello se intenta bajar la presión
de la madre con hipotensores (medicamentos antihipertensivos),
y se le aconseja guardar reposo y realizar controles médicos
con ecografías seriadas.