"El mejor lugar donde una persona puede estar es en su propia casa pero hay veces que esto no puede ser. En esos casos los hogares de ancianos son una buena alternativa", señala el geriatra de Clínica Alemana de Santiago, doctor Eric Blake.
Comenzar a vivir en una casa de reposo es una elección importante que requiere consultar y mirar bien antes de optar por una de ellas.
En la mayoría de los casos, la decisión de ingresar la toman los familiares cercanos, ya sea por falta de espacio, problemas físicos o de convivencia. También, por razones económicas, logísticas o por la condición de salud del adulto mayor que lo hace dependiente de terceros.
Pero incluso la propia persona puede decidir trasladarse a uno de estos lugares, ya que "les cuesta resolver problemas domésticos como pagar cuentas y comprar sus cosas, por lo que escogen un espacio donde les den estos servicios", explica el especialista.
Aunque estos casos sean los menos, igual ocurren pues son generalmente personas autovalentes que pueden tomar sus propias decisiones, por lo que ellos evalúan el lugar e incluso con su pensión o ingresos, pagan su permanencia.
Una vez tomada la decisión, hay que buscar un centro de larga estancia que cumpla con los requerimientos para cubrir las necesidades básicas de sus residentes, donde les brinden la mejor atención posible.