Un simple hormigueo en los manos y piernas, muchas veces asociado con dolor, es el primer síntoma de Guillian Barré, un síndrome de baja frecuencia y poco conocido por los pacientes.
Luego, en el transcurso de horas o días, al hormigueo se le asocia debilidad en las extremidades y potencialmente, en los músculos de la cara.
Los síntomas son definidos por el doctor Mario Campero, neurólogo de Clínica Alemana de Santiago, como "una falta de fuerza rápidamente progresiva, pues a los pacientes les cuesta moverse, caminar, levantarse y hacer cosas finas con las manos. Incluso, pueden llegar a presentar una debilidad del diafragma y de los músculos respiratorios, que habitualmente es la etapa más severa de la enfermedad".
El síndrome es de naturaleza autoinmune, pues ataca a la mielina, que es la capa aislante que recubre los nervios. Ésta se daña y provoca que los impulsos nerviosos no se pueden transmitir, lo que paraliza los músculos.
El síntoma fundamental de Guillian Barré es la debilidad, y el hormigueo suele pasar desapercibido porque es un síntoma frecuente y como es menor, los pacientes no le dan mucha importancia.
"Es una enfermedad rara, pero no es complicado su diagnóstico. En las etapas iniciales se confunde con otras afecciones como cansancio, estrés y trastorno de ánimo. Porque tener hormigueo y dolor es sumamente usual".