Años atrás extirpar las amígdalas era el principal tratamiento para casos recurrentes de amigdalitis. Sin embargo, con el tiempo se han definido ciertos criterios médicos para determinar cuándo es realmente necesario realizar esta intervención quirúrgica denominada amigdalectomía.
A pesar de esto, la cirugía sigue siendo una de las más frecuentes en la especialidad de Otorrinolaringología. Según cifras del Ministerio de Salud, sólo en el sistema público el 2001 se efectuaron 8.692 extracciones de amígdalas y adenoides.
De acuerdo con el doctor Pablo Bravo Zehnder, otorrinolaringólogo de Clínica Alemana de Santiago, antes de optar por este procedimiento quirúrgico, el tratamiento inicial se realiza con antibióticos por un periodo adecuado para erradicar la infección, que en alrededor del 85% de los casos es provocada por la bacteria estreptococo beta hemolítico grupo A.
¿QUÉ ES LA AMIGDALITIS?
Se trata de un trastorno que consiste en la inflamación de las amígdalas, nódulos linfáticos ubicados en la parte superior de la garganta que tienen la función de defender al organismo de agentes infecciosos.
Se manifiesta con dolor en la garganta al tragar, fiebre alta y decaimiento. Al comienzo sólo se ven las amígdalas enrojecidas y luego una zona comienza a tomar un color amarillento, que es donde se localiza la infección.
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Explica que generalmente el cuadro clínico es suficiente para efectuar un diagnóstico. Sin embargo, en ocasiones es necesario hacer cultivos de la infección y un test especial.
Si se confirma que el causante es el estreptococo beta hemolítico grupo A, el tratamiento es la penicilina benzatina. La acción de este antibiótico inyectable dura alrededor de 21 días y posee la capacidad de erradicar el germen en un alto porcentaje.
Para aquéllos que prefieren tomar medicamentos a colocarse una inyección existen tratamientos alternativos por vía oral, como la amoxicilina potenciada (amoxicilina más ácido clavulánico) u otros derivados de la penicilina, como las cefalosporinas de primera generación.