Cuarenta semanas es el período de término de un embarazo. Sin embargo, el diez por ciento de los nacimientos ocurre, por diferentes motivos, antes de tiempo. Cuando un niño llega al mundo entre las 25 y 36 semanas de gestación, se considera que es un bebé prematuro.
Este tipo de recién nacidos frecuentemente tiene un peso menor a los dos kilos, lo cual refleja una condición de inmadurez en su desarrollo. Por lo mismo, son incapaces de mantener una temperatura estable adecuada y no pueden succionar, deglutir ni respirar correctamente. Así, la mejor manera de que puedan adaptarse a la vida fuera del útero es con cuidados especiales en una Unidad de Neonatología.
Según el doctor Herberto Pantoja, neonatólogo de Clínica Alemana de Temuco, los niños prematuros tienen diferentes complicaciones y, mientras antes nacen, presentan mayor número de ellas. Los problemas más frecuentes son respiratorios -ya que no tienen sus pulmones completamente desarrollados- como por ejemplo, el distress respiratorio en que existe un déficit de líquido surfactante que produce la llamada enfermedad en la membrana hialina. También tienen riesgos de contraer infecciones y son más susceptibles a contraer el virus sincicial respiratorio, puntualiza.
Además, el especialista señala que este tipo de lactantes necesita hospitalización porque en general requieren de incubadora, fuentes de calor, ventilación mecánica y oxígeno para estabilizarse. Conjuntamente, el médico enfatiza que estos pacientes tienen un alto riesgo de que cualquier órgano les falle, pues están muy vulnerables. Cabe destacar que muchos de ellos se alimentan con nutrición parenteral (una leche especial que va a la vena).
Causas de un parto prematuro
Las principales razones que provocan un nacimiento antes de tiempo son
enfermedades de la madre o, directamente, patologías propias del embarazo. Entre las primeras, comúnmente se encuentran la hipertensión, afecciones renales, tiroides, diabetes y problemas con la anatomía del útero. También hay anomalías que presentan algunas embarazadas y que influyen en un parto prematuro e infecciones intra-amnióticas, es decir, aquéllas que se contraen a través del canal vaginal.