Más del 40% de la población padece de algún tipo de nódulos en la
tiroides. Aunque en la mayoría de los casos no representan mayor riesgo, es importante estar alerta y controlarlos con un médico después de su hallazgo, ya que existe la posibilidad de que puedan corresponder a un tumor maligno.
Lo nódulos tiroideos son protuberancias redondas u ovales que se ubican en la parte anterior y baja del cuello. Éstos pueden desarrollarse en cualquier persona, sin importar la edad, aunque es más frecuente en mujeres con una relación de siete casos frente a uno masculino.
Según el doctor Aníbal Baeza Ovalle, cirujano de cabeza y cuello de Clínica Alemana de Temuco, estos nódulos se presentan de distintas formas. Pueden ser sólidos, quísticos o mixtos. Su diferencia es que el quístico está lleno de líquido y el sólido es tejido diferente al resto del tejido tiroide normal, mientras el mixto es una combinación de ambos.
Dependiendo de la función de el o los nódulos, éstos se pueden asociar a una producción normal (eutiroideo), alta (hipertiroideo) o baja (hipotiroideo) de hormona tiroidea.
La mayoría de los nódulos son benignos (80%) y con funcionamiento normal, es decir producción normal de hormona tiroidea.
Así, la glándula sigue con un correcto funcionamiento y no se ocasionan mayores síntomas. En caso de nódulos hipertiroideos (que producen exceso de hormonas tiroideas) hay alteraciones y síntomas, producto del exceso de hormonas en el organismo.
En un gran porcentaje, los nódulos no provocan molestias, salvo el aumento de volumen; cuando tienen mayor tamaño (más de 5 cm.) pueden causar molestias al tragar o compresión de la tráquea.
La razón específica de por qué aparecen, no se conoce y por el momento no es posible prevenir su aparición.