Cuando empieza el buen tiempo, muchos se exponen al sol buscando un "bronceado fascinante" que erróneamente se asocia a belleza y buena salud. Sin embargo, lejos de conseguir una piel hermosa, estas personas se arriesgan a sufrir un envejecimiento prematuro y a ser nuevas víctimas del cáncer de piel.
Según publica la Organización Mundial de la Salud, este tipo de conductas ha desencadenado en el mundo alrededor de 130 mil casos de melanoma maligno y casi tres millones de otros tipos de cáncer de piel.
En Chile, como informa la Corporación Nacional del Cáncer (CONAC), diez de cada 100 mil habitantes padece esta enfermedad y aún no lo sabe. Es así como muchos se enteran de esto en una etapa avanzada, lo que
finalmente se traduce en alrededor de 267 muertes anuales por esta causa.
RECUADRO 1
Tienen mayor riesgo de contraer cáncer de piel:
- Quienes se exponen al sol frecuentemente por razones laborales o deportivas.
- Personas más sensibles al sol, de tez muy clara, rubias, pelirrojas y con pecas.
- Quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de piel.
- Aquellos con antecedentes de quemaduras solares.
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Rayos UV
Los rayos ultravioleta (UV) son un tipo de energía emitida por el sol que forma parte del espectro de luz. Esta energía llega a la superficie de la tierra con dos tipos de radiaciones: los rayos UV-A y los rayos UV-B.
Los primeros penetran más profundamente en la piel -hasta la dermis- y de manera indirecta causan alteración en el ADN, lo que acrecienta el riesgo de
envejecimiento precoz y cáncer cutáneo. Por otro lado, los UV-B actúan en la epidermis y son los que producen el eritema solar o bronceado.
Tanto los rayos UV-A como los UV-B pueden causar supresión del sistema inmune de la piel, que es el que nos ayuda a protegernos de la formación y desarrollo del cáncer cutáneo.