Considerando que en el verano la amenaza es mayor, ya que las personas están más expuestas a lugares donde habitan ratones silvestres, es conveniente tomar ciertas medidas de prevención y estar atentos a los primeros signos con que se manifiesta el Hanta.
El Síndrome Cardiopulmonar por virus Hanta es una enfermedad poco común, con alta mortalidad y cuyos síntomas iniciales son muy similares a los de una gripe: fiebre, mialgias (dolores musculares), a los que se suman síntomas gastrointestinales (diarrea, vómitos y dolor abdominal). Posteriormente aparece tos y dificultad respiratoria progresiva.
Estos síntomas evolucionan rápidamente y en pocas horas una persona completamente sana puede pasar a depender de un respirador para sobrevivir.
El contagio del virus Hanta es por aspiración de aire contaminado con secreciones (orina y saliva) y/o deposiciones de ratones silvestres (más conocidas como ratones de cola larga), o menos frecuentemente a través del contacto directo con éstos. Una mordedura también podría transmitir el virus.
El año pasado sólo hubo 39 casos confirmados de Hanta (cifra bastante menor a los 65 esperados), sin embargo la mortalidad fue muy alta (con un 44%), por lo que "resulta de mucha importancia reforzar la pesquisa precoz de casos sospechosos para la hospitalización oportuna y el adecuado manejo clínico", como recomienda el boletín epidemiológico de virus Hanta del ministerio de Salud, con fecha 8 de enero de 2007.
Coincide el doctor Jorge Naranjo, médico internista e intensivista de Clínica Alemana de Temuco: - "Lo más importante es acudir a algún centro asistencial y hacer referencia del dato epidemiológico del posible contacto con secreciones del ratón en algún lugar deshabitado, para que el médico que lo examine piense en la posibilidad de este síndrome. Los síntomas son confundibles con los de una gripe o un cuadro respiratorio, por lo cual, puede perderse tiempo al no acudir a un centro asistencial en forma oportuna. La pesquisa precoz de esta enfermedad permite tratar en forma adecuada sus complicaciones y de esa forma permitir que la enfermedad no se desarrolle tan violentamente".
Cuidado con los Síntomas
En sólo dos días el síndrome cardiopulmonar provocado por el virus Hanta puede poner en riesgo la vida del afectado. El problema es que esta enfermedad tiene riesgo vital y se inicia con los mismos síntomas de una gripe.
Según el doctor Naranjo, el virus Hanta tiene un periodo de incubación variable que alcanza en algunos casos hasta 1 mes, tras el cual los individuos contagiados comienzan a manifestar síntomas. Por lo mismo, es de suma relevancia conocer las fases en que se manifiesta esta patología.
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El Hanta y la Quila
La Quila es una planta que crece principalmente en el sur de Chile y que sirve de alimento para los ratones de cola larga (portadores del virus Hanta). Este arbusto florece de forma episódica, es decir hay años buenos y otros malos, los que coinciden con los años de mayor o menor brote del virus Hanta. Asimismo, aunque el Virus Hanta sólo fue identificado a fines del siglo XX, los mapuches ya tenían registro (a través de historias contadas de generación en generación) de personas que se enfermaban tras el contacto con la Quila.
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Al primer periodo es el de incubación, le sigue una segunda etapa donde aparecen los primeros síntomas generales y una tercera fase con compromiso respiratorio, donde el afectado se agrava rápidamente.
En esta última etapa el enfermo presenta serias complicaciones del corazón y los pulmones, que provocan una grave insuficiencia respiratoria y circulatoria. Estas pueden contribuir al compromiso de otros órganos e incluso causar la muerte. En esta situación es perentorio el inmediato traslado del paciente a un centro asistencial que cuente con unidad de cuidados intermedios o intensivos.
¡Felices Vacaciones!
Como enfatiza el doctor Jorge Naranjo, para un verano tranquilo y con menor riesgo de contagio es necesario tomar algunas medidas sencillas.
Lo más importante es evitar entrar a lugares cerrados y poco ventilados,  especialmente bodegas, galpones o cabañas abandonadas, ya que allí suelen entrar los ratones en búsqueda de alimento. Estos roedores comen y además eliminan sus secreciones y deposiciones sobre el piso y muebles, estas presentan partículas del virus Hanta, las que pueden quedar suspendidas en el aire. Por lo tanto, es fundamental ventilar los galpones y cabañas antes de entrar a ellas. Se recomienda que después de dos horas de ventilación se entre con mascarilla y se rocíe el lugar con una solución compuesta por un litro de agua y una taza de cloro.
Asimismo, es recomendable mantener los alrededores limpios, sellar la  vivienda y bodegas, y cortar a ras de suelo arbustos y matorrales cercanos. Los alimentos se deben conservar en envases resistentes y con tapas. Todo con el fin de mantener el ambiente libre de roedores.
Durante los paseos, se deben elegir lugares desmalezados, sin rastro de ratas, leñas o troncos. Además, al ingresar a bosques se aconseja caminar por senderos o huellas habilitadas. Al usar carpas, éstas deben contar con piso, cierre, estar en buenas condiciones y sin agujeros. Por otra parte, si hay que desmalezar o manipular leña, es recomendable usar guantes y mascarilla.
Finalmente, los alimentos se deben proteger en envases resistentes; no dejar platos, ollas o utensilios sucios al alcance de los ratones, y enterrar diariamente la basura.
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Ratones de cola larga
Son los principales roedores portadores de este virus. Por eso, es importante conocer su comportamiento y controlar su presencia.
- No hacen cuevas y aprovechan cavidades excavadas por otros ratones o nidos vacíos de pájaros.
- Son preferentemente rurales, ya que temen al hombre y arrancan de él.
- Habitan en todos los ambientes, tanto en pastizales como en rocas, árboles, arbustos y pantanos.
- Ocupan, preferentemente, los domicilios libres de ratas caseras.
- Su alimentación consiste principalmente de granos, por lo que no les atraen los cebos preparados para ratones.
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