La región de la Araucanía tiene la segunda peor tasa de mortalidad por
ataque cerebrovascular en Chile. La tasa nacional registrada en 2003 fue de 60,4, el doble de países como Canadá y USA.
El 65% de los ataques cerebrovasculares agudos se debe a un infarto cerebral producto de la obstrucción de una arteria. En los últimos años se ha comprobado que el único tratamiento específico que existe para estos casos es la trombolisis, que consiste en la administración por vía intravenosa de un medicamento que rompe o disuelve los coágulos.
El doctor Rodrigo Rivas, neurólogo de Clínica Alemana Temuco, explica que la primera atención en el ataque cerebrovascular agudo es clave. "Cuando el paciente llega a Urgencia es necesario seguir un protocolo específico: control de temperatura, control de presión arterial, vigilar los niveles de glicemia y evitar las infecciones (tales como neumonía e infecciones urinarias). Luego de estabilizar al paciente, se utiliza la trombolisis, un procedimiento que puede ser intravenoso, intraarterial o mixto", sostiene.
Doctor Rodrigo Rivas, neurólogo de Clínica Alemana Temuco.
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La finalidad de este tratamiento es disminuir el riesgo de las secuelas neurológicas, que van desde la imposibilidad de mover alguna extremidad hasta no poder hablar o comprender. "La alternativa de contar con este procedimiento reduce el riesgo de tener una gran discapacidad a futuro. Además de sobrevivir, lo importante es que el paciente puede continuar con la misma calidad de vida o no tan disminuida", sostiene el especialista.
Es por esto que, actualmente, en Clínica Alemana Temuco se está trabajando en la elaboración de un protocolo de primera atención, dentro del cual es fundamental que el personal médico sepa cuándo es conveniente recurrir a la trombolisis.