Por Josefina Acevedo Ruiz Periodista de Clínica Alemana Temuco
El pasado 27 de febrero, Chile sufrió un gran golpe. Un terremoto grado 8,8 en la escala de Richter, según el Instituto Geológico de Estados Unidos, azotó a gran parte del país, especialmente a las regiones del Maule y Bío-Bío. Con grandes consecuencias materiales, las personas, además, han debido enfrentar un fuerte nivel de estrés post catástrofe, especialmente con el gran número de réplicas vividas durante los últimos días.
El doctor Alfredo Hettich, psiquiatra de Clínica Alemana Temuco, explica que en relación con las consecuencias del terremoto que ha afectado al país, se debe buscar información, conexión y sostén. "Ya no nos enfrentamos solamente a un embate de la naturaleza, sino a una sociedad sin contención y sin orden, y sin la sensación de bienestar general, ni la posibilidad de entregar y transmitir la tan anhelada tranquilidad. Un ejemplo es la avalancha de personas que se abasteció mucho más allá de lo necesario estando lejos del lugar de mayor aflicción, sólo por el miedo, generando desesperación colectiva, sensación de daño y desprotección", enfatiza.
Síntomas
- Sensación de que el trauma se repite - Pesadillas - Tendencia a sufrir grandes sobresaltos ante un ruido fuerte o ante la exposición con sensación de desprotección - Temblores y sudoración - Palpitaciones y problemas para respirar - Malestar psicológico intenso cuando algo recuerda la situación traumática - Ansiedad o temor (sensación de volver a estar en peligro) - Problemas para controlar emociones como la ansiedad, ira e irritación al exponerse a hechos que recuerdan el suceso traumático - Dificultad para concentrarse o pensar con claridad - Dificultad para conciliar el sueño o dormir - Agitación y constante estado de hipervigilancia - Evasión de estímulos o aplanamiento emocional - Dificultad para sentir amor y emociones intensas - Sensación de que el entorno es extraño o irreal - Pérdida de interés en actividades de las que antes se disfrutaba - Dificultad para recordar aspectos importantes del hecho traumático - Abstracción de la vida que les rodea - En estados posteriores lo más frecuente es que aparezca el compromiso anímico serio, con desarrollo posterior de cuadros depresivos severos
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- ¿Cómo se define el estrés post traumático?
Corresponde a una reacción de temor, sensación de desamparo u horror intenso ante un acontecimiento traumático. Se presenta con síntomas invasores en los que se reexperimenta el suceso, junto con entumecimiento o paralización, aparición de conductas de aislamiento y euforia o irritabilidad generalizada.
Esta reacción no necesariamente corresponde a "vivir" el suceso, sino incluso a experimentarlo mediante el relato de lo sucedido o a presenciarlo mediante un medio de comunicación. Además, cuando corresponde a un evento natural y sumado a lo impredecible en muchos casos queda la sensación de desamparo y victimización constante ante lo inevitable de cómo y cuándo se presentan.
- ¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas pueden ser diversos y en distintos grados y aparecen inmediatamente después de ocurrido el suceso traumático, pero también es posible que se manifiesten cuando han pasado semanas, meses e incluso años de ocurrido el trauma. Estos síntomas suelen corresponder a "revivir" en la mente lo sucedido sin poder, por lo general, controlarlos o evitarlos. (Ver recuadro)
- ¿Cuánto es normal que dure?
Existen varias entidades que pueden poseer síntomas comunes y es importante diferenciarlos: El trastorno por estrés agudo dura entre 2 días y 4 semanas. Si se prolongan los síntomas, corresponde a trastorno por estrés postraumático (TEPT) que posee un pronóstico y una intervención diferente, ya que dura más: entre 1 y 3 meses (subtipo agudo); más de 3 meses (subtipo crónico), o bien que se inicie luego de 6 meses de ocurrido el trauma (subtipo tardío).
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Doctor Alfredo Hettich, psiquiatra
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Es importante saber que luego de un suceso traumático es normal tener olvidos y confundirse respecto de lo vivido, especialmente durante los primeros días en que se pueden sufrir trastornos físicos como sensación de angustia, taquicardia, sudoración y estar hiper reactivo e irritable, con sensación de temblor.
- ¿Quiénes están más vulnerables?
La experiencia de un evento traumático, en cualquiera de sus formas, es necesaria para que un individuo desarrolle un TEPT, pero por sí solo no es suficiente. Otros factores, tales como el funcionamiento antes del trauma, la historia de experiencias que marcan, la gravedad o magnitud del acontecimiento traumático y las reacciones de un individuo víctima de un hecho de este tipo y de sus seres queridos después del trauma juegan también un papel esencial.
- ¿Cómo enfrentar el tema con los niños?
Nunca hay que ocultar las emociones y hablar con la verdad. Es necesario corregir el lenguaje y trasladarlo a un nivel que ellos puedan entender. No es malo mostrar temor frente a los niños, pero sí es necesario mantener la contención, la comunicación y el contacto (les mantiene la sensación de protección y control). También hay que dejarlos hacer preguntas y expresar sus miedos y emociones.
Es muy importante empatizar con lo sucedido, no se puede hacer como que nada ha pasado, pues ellos se dan cuenta y esperan que les informemos, pues cuentan sólo con nosotros, sus padres y protectores. Es necesario cuantificar y tener cuidado en lo que ellos ven en los medios de comunicación, ya que en este caso, nos hemos enfrentado no sólo al evento inicial, sino que a una situación social de descontrol que podría generar una mayor angustia y desesperación. Es posible que los niños consideren lo que pasa como lo absoluto, lo "que es y siempre será", por lo que se debe tener especial cuidado.
- ¿Cómo prepararse frente a posibles réplicas?
Lo que genera mayor tranquilidad es la información, anticipación y preparación. Es muy necesario no caer en conductas de sobreprotección como comprar por sobre lo necesario, pues esto no disminuye la sensación de desprotección. Se conoce que mientras mayor y mejor organizada sea la respuesta, siendo esta temprana y con métodos comprobados, mayor será la respuesta de bienestar y menos los efectos de la patología.
Es recomendable conversar, desprenderse y hacerse parte de las historias de los vecinos y familiares, ya que ser escuchados y tener espacio para la empatía genera tranquilidad y seguridad. También es recomendable darse el espacio para sentir, reclamar, llorar y dar gracias por estar bien.
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¿Cuándo es necesario consultar?
Siempre es necesario consultar, idealmente, en forma precoz manteniendo la siguiente norma: - Cuando la aparición de síntomas impiden la realización normal de las funciones vitales. - Cuando se revive la experiencia traumática en ausencia de un nuevo estímulo. - Cuando la aparición de un síntoma ante un estímulo, es exponencialmente superior a la intensidad del estímulo. (Un ruido fuerte, aunque normal, desencadena los síntomas). - Nunca esperar hasta que aparezcan síntomas anímicos (como falta de ganas, tristeza persistente, ausencia de la capacidad de disfrutar, ideas de muerte, entre otros), pues el grado de severidad puede ser mayor y la recuperación más lenta.
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