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Viernes 23 de abril de 2010

El desafío de tener hijos adolescentes
Ser capaz de negociar más que imponer, además de delegar responsabilidades en ellos, son algunas de las recomendaciones para enfrentar esta compleja etapa.


Por Josefina Acevedo Ruiz
Periodista de Clínica Alemana Temuco

Actualmente, la adolescencia se presenta como un enorme desafío para los padres. Esta importante etapa que se inicia con la pubertad y los primeros cambios físicos, alrededor de los 10 a 11 años y se extiende hasta los 19, edad en que se espera que alcancen mayor autonomía e independencia que les permita asumir más responsabilidades.

Así lo explica la doctora Rossana Navarro, psiquiatra infanto-juvenil del Centro de Atención de Adolescentes de Clínica Alemana Temuco. "Ser padre es un desafío, una de las tareas más complejas y que varía de acuerdo a la etapa de desarrollo de los hijos, proceso en el que también influyen factores socioculturales".

Y dado los cambios sociales experimentados, en la adolescencia los padres enfrentan desafíos distintos en comparación con los de hace 20 o 30 años. "Hechos como el acceso a la información, la inserción de la mujer al trabajo, los cambios a los que ha estado sometida la familia con el incremento de las separaciones y con menos redes familiares cercanas, entre otros acontecimientos también han determinado que los jóvenes enfrenten esta etapa de manera espacial y distinta al pasado".
 
Con esto, la adolescencia no es muy fácil para ellos, quienes deben enfrentar tareas específicas. En general, los cambios a los que se enfrentan son físicos, pasando de un cuerpo de niño(a) a uno que va cambiando, lo que puede o no gustarle, y que puede o no adaptarse a lo connotado como 'bello' y 'sociablemente más atractivo'.

Doctora Rossana Navarro, psiquiatra infanto-juvenil

 

Otra variación es el aspecto cognitivo, pasando de una forma de pensamiento que va de concreto a hipotético-deductivo, es decir uno más elaborado, profundo y complejo que le permite, formularse distintas preguntas, ponerse en distintos escenarios y cuestionar situaciones complejos como temas valóricos, (política, religión) poniendo en duda el mundo adulto.

"Este tipo de pensamiento también le permite mirarse a sí mismo, entrando a una etapa en la que sientan las bases de su identidad en busca de la respuesta '¿quién soy yo?', estableciendo comparaciones con el resto. Además, experimentan la necesidad de independizarse del modelo familiar y de las figuras que hasta entonces eran sus referentes, diferenciándose y reafirmando sus cualidades", sostiene.

¿Cuándo preocuparse?
La doctora Navarro destaca que este es un proceso normal y que no hay guías, aunque es útil acceder a consejería.

"Uno de los desafíos es que hasta la infancia los hijos no se cuestionan la normativa adulta y son más pasivos frente a las normas y los padres son perfectos. Sin embargo, en la adolescencia es esperable y positivo que los papás 'se caigan'", explica.

La especialista explica que se ponen más impulsivos, egocéntricos, contestatarios, oposicionistas y desafiantes.

"Hay que estar alerta cuando el adolescente esté demasiado solitario y no tenga amigos, ya que puede ser un trastorno del ánimo encubierto, porque lo esperable es que en esta etapa busque socializar y que quieran estar más con sus pares que con los papás, ya que los amigos pasan a tener un rol más protagónico".

También es preocupante un adolescente que sea extremadamente agresivo, que no controle sus impulsos, que presente conflictos recurrentes. Esto es señal de que algo no anda bien, ya que una cosa es que se enoje y otra muy distinta que dé portazos, tenga reacciones violentas, agreda a alguien y/o tenga conductas autoagresivas, acciones que hacen inminente la consulta con un especialista.

Asimismo, la doctora Navarro advierte que puede ser peligroso que los hijos sean parte de grupos de riesgo, como jóvenes con antecedentes delictuales, consumo de drogas o alcohol e inicio sexual precoz y sin cuidado, entre otras conductas.

Consejos
Una de las recomendaciones más importantes que hace la especialista es que ante las dudas generadas en los padres, éstos se informen y sean capaces de pedir consejería a algún profesional antes de que surjan los problemas.

Así también, advierte que ante los innumerables cambios, lo padres deben ser más tolerantes y ser capaces de negociar más que imponer, delegando en los adolescentes responsabilidades para que se hagan cargo de sus decisiones y asuman también las consecuencias de éstas con el objetivo de que se promueva el proceso de diferenciación, autonomía e independencia, además de aspectos relacionados con su autoestima y seguridad.

En el ámbito sexual la idea es que los jóvenes estén informados respecto de los cambios físicos y emocionales que pueden experimentar y cuenten con un espacio para compartir sus vivencias con un adulto de confianza que los pueda orientar.

"Lo importante es asumir la sexualidad como parte de la vida, como algo saludable digno de ser vivido y enfrentarlo con naturalidad. Por ejemplo, compartir vivencias personales con ellos es una manera de que se sientan en confianza para que no lo perciban como algo peyorativo, sino como parte de la vida o sepan que su cuerpo va a reaccionar y que ellos deberán ser capaces de regular ciertas conductas, no porque sean malas, sino porque no es el momento", enfatiza.

La doctora Navarro destaca que uno de los factores claves para lograr todo lo anterior es mantener una buena comunicación con ellos y que siempre se sientan queridos, lo que no significa que haya que darles todo. "Es necesario contenerlos con reglas para que toleren la frustración. Los adolescentes necesitan un adulto capaz de demostrarles amor, pero que también les brinde seguridad y guía, capaz de ponerles límites, que les 'raye de cancha', ya que tienden a ser más impulsivos y creer que nunca les va a pasar nada", concluye.

Centro de Atención de Adolescentes
Teléfono: 201 700

www.alemana.cl
Clínica Alemana de Santiago S.A.
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